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Obrera de la construcción

Entrevista a Obrera de la Construcción

El Movimiento Territorial de Liberación gestionó la compra de un predio en Parque Patricios, al sur de la Ciudad de Buenos donde se está concretando la construcción de un complejo habitacional que ocupa a 450 trabajadores (50 mujeres) que hasta ese momento filiaban como desocupados. Constará de 326 viviendas que serán otorgadas a integrantes del Movimiento.
Maritza es trabajadora de la construcción en este complejo. Llegamos a su casa llamadas por su ocupación en el gremio del ladrillo, trabajo no tradicional para las mujeres de nuestro Buenos Aires “querido”. Su disposición especial para moverse, para conversar avizoran otras trayectorias en su vida.
Sí -nos cuenta, desplegando una fotografía de cuerpo entero en la primera plana de un diario de Lima- fui bailarina profesional en shows y elencos teatrales. Realicé giras por todo Latinoamérica y mi imagen recorría las galerías de los espectáculos y calendarios. ¿Qué pasó? –mira a su alrededor, una sola habitación que comparte con sus dos hijas adolescentes y su madre enferma, en una vivienda precaria a pocos metros del complejo- me enamoré, me casé, y si bien no dejé el escenario, nos vinimos a Salta con mi marido y allí me dediqué a organizar eventos en los carnavales. Nacieron mis hijas y unos años después muere mi marido –un llanto no manifiesto, quiebra sus palabras- y aquí me encontrás, luchándole a la vida y con el orgullo de darle estudios a ellas (sus hijas)
Como llegás a la construcción, a este tipo de trabajo no tradicional?
Primero por necesidad de trabajar, soy jefa de familia, y necesitá un trabajo honesto, en blanco con un salario para tus hijos, no lo pensás, en principio decís no me atrevo pero luego lo hacés. Se presentó la oportunidad de trabajar y dije sí yo puedo, que es lo importante en una mujer, querer, poder y realizar un cambio en su vida. La experiencia de todo esto es magnífica porque al principio estaba acobardada pero luego me adapté y avancé.


¿Como te incorporaste?
Primero por lógica en la construcción trabajan hombres pero como falta trabajo también en las mujeres se imponía ante todo que se incorpore a la mujer para que trabaje dentro de la obra y se anotaron en todas las zonales del Movimiento Territorial de Liberación las mujeres que querían trabajar.
Se estableció cupo para las mujeres? El cupo era abierto, Carlos Chile (dirigente del MTL) dio un cupo de 10 trabajadores por zonal sin distinción de sexo, indistinto, por supuesto la mayorÍa que se anotaron fueron hombres.
Hay diferenciación en el trabajo dentro de la obra para mujeres o varones?
No, no hay diferencia en el tipo de trabajo, nosotras entramos y nos pagan un jornal igual que un varón y estamos para hacer cualquier tipo de trabajo, es decir no nos excluyen de nada por ser mujeres. Nosotras hacemos de todo en la obra, de a poco una se va acomodando en lo que más le gusta. Al principio hacés de todo, como preparar baldes de mezcla, preparar fino, alcanzar baldes de revoque. En colocación, hay también mujeres, en pintura, en carpintería, en todo, es decir no quedó ningún área donde no entraran las mujeres.
Y cómo se dio eso que dicen que las mujeres no pueden desarrollar ciertos trabajos, porque no tienen la capacidad, la fuerza para hacerlo.
En realidad eso es un mito, que no sé donde nació, que las mujeres somos el sexo débil, pero las mujeres de débiles no tenemos nada. Yo creo que las mujeres que tienen condiciones económicas pagan millonadas para ir al gimnasio y levantar pesas, nosotras lo hacemos por el pago de un salario.

¿Levantan el mismo peso que los varones?
Exactamente no hay diferencia, yo he levantado bolsas en el área mía que es la colocación, he levantado bolsas de pegamento que es un material con un peso de 30 kilos de cada bolsa. Para hacer un living se necesitan 5 bolsas y para todo el departamento se necesitan 10 bolsas y lo hacía sola, porque cada uno hace su trabajo, levanto bolsas de todo tipo de material, las que están en fino, las bolsas de cal hidratada, las que están en mezcla, paleamos la arena, llenamos los baldes.

¿Los varones no acuden a ayudarlas a levantar tanto peso?
No porque cada uno hace su trabajo ahí, cuando te ponen en un área hay que hacer todo lo del área. Yo tengo compañeras que están en mezcla, yo no porque pasé a colocación, me gusta más lo que es revestimiento, las que están en mezcla, carretillan la mezcla para poder repartir los baldes y llevarlos al guinche a diferente departamentos

¿Como son las relaciones con tus compañeros varones, como ven a las mujeres dentro de la obra?
Hay mucho respeto, en cuanto a que de por sí es un hecho extraño estar trabajando con una compañera que es una mujer en esto sí hay respeto, no hablan guasadas no te vienen a faltar el respeto, se mantiene un límite y es como en todos lados si la mujer se deja faltar el respeto es cuestión de cada cual, pero lo que sí cuando la mujer aprende y llega un poquito más, si hay una competencia, es como que hay un celo, ya les sale el machismo, eso sí no puedo mentir, porque me ha pasado a mí, cuando ya aprendimos el oficio, peleamos una categoría, estamos a un nivel de una categoría y ya empiezan los celos con los hombres, nos dicen que no lo hacemos bien, hay esa rivalidad, pero es a nivel de trabajo como en todos lados, el hombre siente que le están compitiendo, siempre le impera su machismo y ese es el problema que nosotros tenemos que limar. No nos olvidemos que en la obra hay muchas nacionalidades, haitianos, peruanos de Senegal, son refugiados y también hay paraguayos, bolivianos, se juntan muchas culturas que sirven para aprender pero también saltan las diferencias. Se hace un poco difícil manejar la cuestión machista, porque el paraguayo es totalmente machista es como que ver una mujer en una obra no lo hayan. Bueno ahora ya pasó mucho tiempo se han adaptado, se han superado muchas cosas que al principio existían, pero con todo todavía hay que hacerles comprender que es un trabajo más y que lo podemos hacer igual que cualquier hombre y es más, algunas mujeres trabajan mejor que cualquier hombre. Con respecto al machismo por ejemplo te dicen ¡dame la mezcla! dicho de mala forma, bruscamente, ordenando a una empleada, o peor porque si tengo educación nunca puedo maltratar a un ser humano ni por raza, ni por pensamiento, o sea un maltrato verbal como queriendo decir yo soy oficial y vos sos mi ayudante y tenés que venir hacer lo que yo digo. Pero dentro de la obra no se ha permitido porque con las quejas en las reuniones que hacemos, se habla, se ha cambiado mucho, una tiene la libertad de hablar. En la obra se hacen las reuniones y se habla de todo, se olvida que uno es el puntero que el otro es menos que tengo más o menos categoría, son reuniones donde se juntan todos los trabajadores y exponen los problemas de la obra.

¿Que significa ser puntero?
El puntero coordina la cuadrilla de cada equipo de trabajo, en pintura, en gas, en electricidad es el que más capacitado está para ese trabajo, los materiales que faltan.
Qué problemas tienen las mujeres en la obra?
Siempre ha sido el problema competitivo, vos recién entrás no sabés nada, todo va bien, te tratan bien, te enseñan pero hasta un punto, si vos querés saber más no les gusta, entonces ya empieza el problema entre el oficial y el ayudante y hay que cambiar de oficial porque te quiere presionar de otra manera , yo te enseño pero vos tenés que estar conmigo entonces, no hablo de una manera sexual, no hablo de chantage sexual, sino que creen que sos de su propiedad, vas a ser mi ayudante y vas hacer así como digo yo. Y en el Movimiento Territorial de Liberación somos la mayoría mujeres las que salimos, las que peleamos, entonces no somos mujeres sumisas y desde el mismo momento en que nos pusimos firmes para entrar a una obra, tenemos carácter y entonces no nos callamos, y entonces digo, bueno no me callo frente al compañero, porque es mi trabajo, él no me contrató. Yo he venido a ganar un sueldo y nos costó a todos y entonces es simple, si a mí me presiona un oficial me voy con otro porque yo trabajo para la Cooperativa.

¿Se pueden hacer cambios cuando hay incompatibilidad?
Sí cuando hay problemas, se pueden hacer los cambios. Lo difícil es cuando ya aprendiste el oficio y tenés dificultad con el puntero o con el capataz, porque ellos son los que mandan la cuadrilla porque ejercen una presión pero siempre hemos llegado a buen fin porque se han dado situaciones de esta naturaleza y hemos conversado con Carlos Chile.
Cuáles situaciones?
Situaciones tales por el que dijo y que no dijo en el trabajo, porque no todos podemos decir que nos llevamos bien y cuando hay alguna mujer que se destaca ya empiezan a mirarte porque ellos te quieren dominar, cómo vas a ser más que yo. Capataces mujeres no hay, oficiales mujeres tampoco, hay hasta medio oficial. El aprendizaje es todo en la obra hemos entrado sin saber absolutamente nada. Empezamos todos por limpieza, la rutina que hacemos en la casa, pero limpiar la obra no es limpiar tierrita, tenemos que llevar los cascotes en la carretilla. Experiencia cero, luego una se va aclimatando porque aunque parezca mentira hay que aprender a caminar por una obra, cuesta, hay que tener cuidado con las caídas, una está acostumbradas al piso firme, te van enseñando, no caminés por acá. En la limpieza te dan la carretilla y una pala.
Cuánto pesa una carretilla?
Con mezcla 50 kilos y empezás a carretillar los cascotes con pala, vas mirando y aprendiendo. Alcanzás el balde con roldana y soga a 7 oficiales revocando en un andamio o en los departamentos y las mujeres vamos haciendo este trabajo de reparto de baldes. Y una va viendo en qué podés adaptarte, siempre al lado con persona en experiencia en obra que te va marcando.
Cuáles son la principales demandas de las mujeres en la obra?
Nosotras las mujeres hemos pedido que nos proporcionen charlas y cursos de capacitación en las diferentes áreas, electricidad, revestimiento, acabado porque sin capacitación tenés que caerle bien a alguien para que te lleve al lugar donde querés ir. Si quiero pintura tengo que hablar con el puntero.
Sino tienen capacitación tampoco pueden promoverse
Por eso queríamos capacitación para poder recategorizar, hay compañeras que realmente saben y no son promovidas, la experiencia la tomaron en la obra, a mí me pasó. Yo soy ayudante y tengo que hacer determinados trabajos de ayudante cuando yo vengo colocando pero yo hago colocación con replanteo, es muy importante para que quede el piso parejito. Yo sé que hay compañeras que asientan los azulejos, pero replantear somos pocas que lo hacemos somos dos y a pesar que tenemos trabajo asignado no nos han promovido. Entonces lo que nosotras pedimos que luego de todo el empeño que hemos puesto que nos capaciten y nos puedan otorgar un título oficial.
Entonces piensan continuar en el gremio de la construcción?
Sí, y es más en mi cabeza yo quisiera poder enseñarles a las mujeres, juntar a un grupo de mujeres que tengan interés en aprender y poderles enseñar, que ellas mismas se atrevan y vean que no es nada difícil, al contrario, es una satisfacción enorme. Te cuento mi experiencia cuando hice por primera vez una cocina y un lavadero… es para reírse pero es real cuando terminé todo, me paré, miré y me pregunté ¿yo hice esto? ¿Fui capaz? Miraba el piso tan lindo, tan parejito, no podía creer que ya había aprendido, que todo mi esfuerzo había tenido un logro. Yo quisiera que muchas otras mujeres pasaran por esta alegría, es posible, y dicen que son cosas de hombres. También se dice de las mujeres que trabajan en la construcción que somos medio ahombradas o que somos lesbianas, escucho comentarios de la gente. Cuando les digo que soy colocadora ¿qué? Me miran, porque mi aspecto de masculino, ya me ves, no tiene nada y bueno de la profesión que yo vengo es como imposible imaginar que pudiera terminar en este oficio, de bailarina a trabajadora de la construcción, pero tengo las manos mejor cuidadas que una ama de casa… Me encontré una señora en un hospital y cuando le dije que colocaba azulejos miró mis manos y miró las suyas y me dijo mira qué manos tengo hechas, vos que estás en construcción no tenés las manos estropeadas que tengo yo por las lavandinas, los detergentes. Es que yo termino mi trabajo me baño, hecho mi crema, trato de no tener contacto con el material, en eso hay que tener cuidado.
Hasta qué edad incorporan a las mujeres?
No hay edad límite en las mujeres y en realidad gracias al Movimiento para nosotras las mujeres no hay límite por la edad ni por tener hijos chicos, no hay ninguna discriminación. Hay mujeres mayores de cincuenta años y todas trabajamos igual no hay diferencia en el trabajo.
Las viviendas son para quien las construye?
Todos estamos postulados para la vivienda, el tema de la adjudicación será más adelante en este momento estamos poniendo el hombro, esta es la primera experiencia piloto y un muy buen conjunto de personas que se han unido en una actividad tan positiva y que no solamente nos han brindado la posibilidad de tener un trabajo digno sino también la posibilidad de una vivienda propia, para personas de escasos recursos y con familia numerosa que vivimos en piezas, porque no tenemos la posibilidad de un garante para alquilar. Todos estamos alquilando piezas, familias con niños reducidas a una pieza y estamos expuestos a todas las barbaridades que hacen los dueños de las propiedades, vivimos este flagelo.
Cómo ve la familia que la mujer trabaje en obra?
En las familias es bien aceptado que la mujer trabaje en la obra más bien ocurre afuera donde la gente se asombra aunque no mal sino bien. Yo viví una experiencia con mi hija, cuando completa la ficha en la escuela, le preguntan por la ocupación de la madre, dice es azulejista, trabaja en obra ¿cómo?. La preceptora lo tomó como una broma y me mandó a llamar y me dice “en realidad tenía curiosidad por conocerla, es increíble, porque yo tenía la idea que Ud. iba a tener un aspecto… así… como de hombre” y esto ocurre yo sé en general.
En el terreno social y político del Movimiento que lugares ocupan las mujeres? Trabajamos en el Movimiento en diferentes áreas, en cada zonal hay comisiones, de salud, de vivienda, de alimentos, de organización. No tenemos comisión de la mujer. Hay un día en que se reúnen los trabajadores de la obra y dejamos de ser capataz, ayudante, somos todos militantes y ahí está la oportunidad de decir las cosas porque se habla a nivel político. Las mujeres opinan políticamente, somos delegadas, elegidas en asamblea por cada zonal para representar al movimiento en las comisiones, nadie está a dedo. Está también la participación voluntaria en las comisiones, y es importante para llevar adelante todo el trabajo que se requiere en la comunidad. Hemos ido a los Encuentros de Mujeres. Yo fui a Mar del Plata al Congreso de la CTA y ahí está la diferencia, porque cuando se trata de manifestaciones, ganar la calle, las mujeres siempre están, pero en ese Congreso la mayoría eran varones. De los ochenta delegad@s de Capital solo fuimos veinte mujeres yo creo que cuando hay que representar, la mujer da un paso al costado y manda al marido y el marido le dice, no, mejor voy yo porque vos tenés que ver a los chicos y entonces cuando hay que viajar, ellas no van están más ligada al hogar prefieren quedarse, es como que no pelean su espacio, le decís a tu marido, no pará yo soy la que salgo a las marchas, yo soy la que estoy, viajo yo y vos te quedás atendiendo a los chicos. En las reuniones en las marchas es más la presencia femenina es más importante la participación de las mujeres, las mujeres somos más participativas. En la comisión de vivienda en la que yo trabajo hay muchas más mujeres. En esta comisión tratamos el tema de las familias que están en emergencia habitacional, si han cobrado los subsidios, etc. y canalizar las demandas en orden de prioridades, por ejemplo si hay un desalojo inminente nos abocamos a eso.
Cuales serían los obstáculos para el desarrollo autónomo de las mujeres?
El mayor obstáculo es el tipo de trabajo en sí que te lleva todo el tiempo. Llegas a tu casa y te quieres dar un baño y descansar para el otro día. Cuando tenemos los sábados libres, que no hay horas extras, el día es agotador porque te dedicás a atender tu casa. El único día que te queda libre es el domingo y encima si vivís en un lugar lejos, te cuesta más. Yo creo que todo lo que se haga a nivel social o político tiene que ser dentro de las mismas zonales, porque la gente vive cerca, porque yo tengo la zonal a la vuelta, voy a las actividades como estoy, todas las actividades hay que hacerlas en las propias zonales. El trabajo de obra es fuerte y tenemos que descansar al llegar a casa.
Cuál sería tu reflexión para las mujeres?
Yo he integrado grupos de feministas, pero hace muchos años atrás, tuve la suerte de compartir de estar y me ha parecido magnífico porque se sacan muchas cosas, conocerte mas, es lo que necesitamos nosotras, juntarnos y decir que podemos, y viene desde la misma casa, de la educación que tenemos que nos dicen, vos nenita esto y el varón lo otro. En mi familia hemos sido nueve hermanos, teníamos una casa muy grande y mi mamá decía “acá no hay sexo, acá hay trabajo” tendíamos las camas, cocinábamos, era rotativo el trabajo entre los hermanos. A partir de los doce años todos a lavarse su ropa, hombres y mujeres, yo ya fui formada así. Yo estoy muy abocada a que se pudieran dar los talleres en obra para mujeres y cuando le cuento a mis hijas, tengo dos hijas mujeres, una dijo yo quiero ir a electricidad, la otra a revocar e independientemente de lo que quieran seguir estudiando.
Julio 2006
Nuria Pérez Jacky