Impunidad de los géneros PDF Imprimir E-mail

La sanción del matrimonio igualitario que esperamos obtenga fuerza de Ley en el Congreso, tiene fuertes rechazos en los sectores más retrógrados y reaccionarios de la sociedad. La Iglesia jerárquica ha tomado -reeditando las Cruzadas de la Edad Media-, el estandarte de la “conservación” de la familia tradicional, padre y madre, como emblema salvador de todos los males de la sociedad. Los privilegios, el enriquecimiento de unos pocos, la concentración monopólica de los medios de comunicación, la no distribución de la riqueza, en definitiva el sistema económico profundamente desigual que mantiene bajo la línea de pobreza a 2 mil millones de personas en la humanidad carecen de móvil para la convocatoria de la Iglesia.

 

El matrimonio igualitario contiene en su base una impugnación a los roles tradicionales que sostienen nuestro modelo de familia dirigida a la reproducción de la desigualdad de género y clase. Esta defensa clerical de la familia heterosexual obligatoria converge en la tutela de los mandatos por género destinados a que mujeres y varones no desboquen sus potencialidades y mantegan sumisión al orden social clasista. El sexo es sólo un dato biológico. Los géneros son construcciones histórico culturales que se van modificando en los procesos sociales.

 

La formación de la familia dominante, padre-madre ha sido desbaratada en lo empírico a fuerza de la irracionalidad con que el capital concentrado ha expoliado a la mayor parte de la población que sólo tiene su fuerza de trabajo para sobrevivir.

El desarrollo armónico de la familia se sustenta en condiciones dignas de vida para las niñas y niños: protección, amor, techo, alimento, salud, educación y recreación.

¿Cuál es el riego para la educación de lxs niñxs?, ¿el sexo de quien los protege y los cuida? o la real voracidad del capitalismo que predestinada la vida de lxs niñxs que nacen en familias pobres y sin recursos para la subsistencia? 

 

Cátedra Alcira de la Peña